Los organizadores del Dakar Argentina-Chile 2011 prepararon y decidieron el trazado definitivo de la competencia con cambios que trasladaron todo el dibujo hacia el Norte y repartieron por igual las dificultades en todas las etapas con el objetivo principal de mantener la emoción hasta el final mismo del rally.
Con medio año de anticipación, el director deportivo del Dakar, David Castera, pasó semanas enteras de 2010 estudiando softwares de cartografía y recorriendo personalmente cientos de kilómetros de caminos de todo tipo en los dos países para confirmar la existencia real de las pistas elegidas en los mapas.
Cuatro vehículos especializados, con Castera y el máximo responsable de la organización, Etienne Lavigne (ASO), recorrieron después nuestro país durante un mes para definir el trazado, dibujarlo en un Road Book (libro de ruta general) y tomar todas las notas que por escrito servirán a los competidores para orientarse en cada etapa.
La traducción de las observaciones y anotaciones al lenguaje técnico que exige el Road Book es delicada y trabajosa, hasta llevar cuatro días por etapa, porque además hay casos de tramos especiales en los que se prepararon trazados diferentes para autos, para motos y para camiones.
Castera se declaró sorprendido por los cambios en el Norte argentino, que encontró “más desértico que lo que vimos años anteriores”, a la vez que con 70 por ciento de pistas y caminos nuevos.
“Una de las satisfacciones fue descubrir nuevas regiones yendo más hacia el Norte. Esta llegada hasta los límites de ambos países contribuye a la elaboración de un recorrido denso y variado”, según Castera, enamorado de los “paisajes western” del camino que unirá La Rioja con San Juan en la undécima etapa.
Al mismo tiempo, advierte sobre la estrategia de la organización para mantener la incertidumbre hasta último momento: “El balance a mitad de recorrido será quizás alentador para muchos amateurs, pero el camino de regreso a Buenos Aires se anuncia con cuatro etapas donde están reunidas todas las dificultades imaginables en el desierto de Atacama”.
Para este recorrido de 2011 la organización del rally “modificó el equilibrio de las dificultades para exigir de los pilotos y sus equipos esfuerzos más razonables en la primera parte del recorrido” y, a la vez, permitir que hubiera modificaciones importantes en la clasificación hasta la víspera de la llegada a Buenos Aires, el 15 de enero.