Hace un par de semanas, Eddie Jordan, devenido en comentarista,
zarandeó el paddock del gran circo cuando aseguró que Lewis Hamilton
dejaría McLaren a final de temporada y ficharía por Mercedes, que le
había puesto delante una oferta muy superior desde el punto de vista
económico a la que ofrecía McLaren.
Martin Whitmarsh, director de McLaren, insistía en que la coyuntura
económica había cambiado desde que Hamilton, vinculado a McLaren desde
que tenía 13 años, había firmado su último acuerdo, por 12 millones de
euros anuales, y que eso les obligaba a renegociar su ficha a la baja.
No lo consiguió.
